lunes, 29 de septiembre de 2008

¿QUÉ ME HIZO JESÚS? / Héctor Rebolledo Hernández


Yo sentí el amor de Dios cuando tenía 16 años y no era muy apegado a Él, y a pesar de que creía nunca me había acercado para conocerle más a fondo y experimentar el amor tan grande que me tiene. De repente empecé a ir a la misa dominical y no sé por qué me inquietaba ver al sacerdote celebrando la Eucaristía, de momento empecé a sentir ganas de irme al Seminario, sin embargo todavía no conocía a Dios del todo. Un día me invitaron a un Congreso y fui casi a regañadientes, a mí siempre me ha encantado la música de todo tipo, y en ese lugar estaba tocando un Ministerio de Música que en verdad me dejó maravillado no sólo por cómo tocaba sino por la espiritualidad que transmitía en su música. Ahí mismo recibí la invitación para asistir a un retiro precisamente los días que pensaba asistir al preseminario, al final decidí ir al retiro, ahí me volví a encontrar con ese Ministerio de Música.

El segundo día en una dinámica que se llamaba la Película de mi Vida, recuerdo claramente cómo me vi como protagonista de la misma, ya que parecía que el ponente me la estaba dirigiendo a mí; fue en ese momento cuando discerní acerca del amor que he recibido de Dios a lo largo de mi vida y hubo dos cantos que marcaron mi vida para siempre y lo he dicho hasta el cansancio, ése fue el día de mi conversión. El último día del retiro los integrantes del Ministerio me invitaron a formar parte; les juro que yo sentí como que era el mismo Dios el que me estaba llamando a servirlo por medio de lo que más me gustaba: Rápidamente accedí, pero yo siempre había sido inconstante en todo lo que emprendía, por lo que mi familia no estuvo de acuerdo porque sabían que claudicaría en pocos días. Yo me sentí muy triste y lo primero que hice fue decirle a Dios: “Si tanto me amas como dijeron en el retiro haz que pueda entrar a ese grupo, dicen que es para tu servicio ¿no?, así que mataré dos pájaros de un tiro, estaré en la música que es lo que me gusta y también estaré cerca de ti”. Al otro día mi papá habló conmigo y me dijo que podía entrar al grupo y que esperaba pusiera empeño y no fuera como otras actividades que había dejado a medias.

El Señor me permitió servirle por medio de la música por mas de 8 años y fue la actividad mas importante para mi después de ser un inconstante y mediante la cual el Señor me demostró que me ama por todo lo que conocí a su lado, y al lado de los que ahora son mis mejores amigos, pero también me permitió aunque de manera muy insignificante comparada con lo que Él me ha dado, retribuirle ese amor tan grande sirviendo a los demás por medio del canto. Hace un año por razones internas, el grupo desapareció, y en ese momento le dije a Dios: “¿Llegó el momento de decir adiós a tu servicio? Dime qué debo hacer, me gusta servirte, ¿que acaso ya no me amas?”. Exactamente después de una semana conocí a los integrantes de Escuela de Evangelización Mazetés y otra vez el Señor me estaba contestando y diciéndome: “hombre de poca fe, ¿qué no te he demostrado que te amo, por qué dudas de mí?”. Y aquí estoy compartiendo mi testimonio, disfrutando una vez más de los regalos que Dios me otorga con la oportunidad de seguir proclamando su Palabra mediante el canto, la oración y la evangelización.

No hay comentarios: