lunes, 1 de septiembre de 2008

REFLEXIONES PARA LA ALMOHADA


¿Somos títeres de Dios?
Cynthia E. Alarcón Múgica


Esta pregunta ha morado en las mentes de muchos, y más aún desde el hallazgo del famoso “Evangelio de Judas” ocurrido en 2006 y hecho público por la organización National Geographic Society,¹ en el que se justifica y compadece a este discípulo argumentando que traicionó y entregó a Jesús porque era la encomienda que el Padre le había hecho, y en este caso no tenía más alternativa que obedecer. Debemos despejar ideas y encontrar la luz de Dios. Es importante traer a nuestra mente el libre albedrío legado por nuestro creador y hacer una distinción entre éste y el conocimiento que él tiene de las cosas. Dios conoce lo que existió, lo que existe y lo que existirá, pero tal conocimiento no coarta la acción del hombre. Es decir, Dios sabe lo que hacemos y lo que haremos pero respeta nuestra libertad, el hecho de que lo sepa no quiere decir que nos induzca a hacerlo y mucho menos que nos obligue. Imaginemos a un dios que nos orilla al pecado y encontraremos que es totalmente opuesto al Dios de misericordia y amor que conocemos y que hemos experimentado en nuestro corazón. Entonces… ¿Judas fue obligado a pecar? No. En su libertad decidió hacerlo y lo que es peor, al percatarse de su gran falta se quitó la vida porque pensó que su pecado superaba la misericordia de Dios, ése fue su mayor error, en lugar del perdón optó por la condena, la condena que no existe para nosotros los cristianos, porque sabemos que por Jesucristo somos salvos y tenemos siempre otra oportunidad de restaurar el mal que hayamos hecho. ¿Somos títeres de Dios? No, pero podemos ser sus instrumentos si nos disponemos a hacer su voluntad, la cual siempre nos llevará a una vida plena y feliz.


[1] En 2007, tras revisar el manuscrito original, la biblista April D. DeConick, profesora de la Rice University (Estados Unidos), desmiente esa interpretación, que se basa en una traducción mal hecha.

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